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Cómo fijar precios en un mercado con inflación

Publicado el 22 de julio de 2026 · 6 min de lectura

Hay un error que descapitaliza negocios pequeños en silencio, sin que el dueño se dé cuenta hasta que ya pasó: vender a buen precio y no poder reponer la mercancía.

El negocio parece sano. Hay ventas, hay movimiento, la caja tiene dinero. Pero cada vez que se va a reponer, alcanza para menos.

Este artículo trata de cómo evitar eso.

La regla que ordena todo lo demás

El precio de venta no sale de lo que pagaste. Sale de lo que te va a costar reponer ese producto.

Suena obvio dicho así, pero en la práctica casi todo el mundo hace lo contrario: mira la factura de compra, le suma un porcentaje y sale un precio. Ese método funciona en una economía estable. Aquí no.

Si compraste algo hace dos meses y hoy reponerlo cuesta más, vender al precio viejo con "buen margen" es vender a pérdida. El margen es una ilusión contable: existe en la hoja, no en el inventario.

La pregunta correcta al fijar un precio no es "¿cuánto me costó?". Es "¿con lo que voy a cobrar, puedo comprar otra igual y además ganar?". Si la respuesta es no, el precio está mal, por muy bien que se vea el número.

Ancla tu precio en algo estable

Para que el punto anterior sea aplicable necesitas una referencia que no se mueva bajo tus pies.

En la práctica, esto significa llevar tus costos y tus precios en una moneda de referencia estable, y convertir a bolívares al momento de cobrar, usando la tasa que corresponda ese día.

No es una preferencia ideológica: es que necesitas comparar el costo de hace un mes con el de hoy y que la comparación signifique algo. Si registras todo en una unidad que cambia de valor, no puedes saber si estás ganando o perdiendo.

Esto no obliga a cobrar en divisa. Puedes cobrar en bolívares, en efectivo, por pago móvil o como acuerdes; los métodos y sus riesgos están en métodos de cobro para comercios venezolanos. Lo que se ancla es el cálculo, no necesariamente el cobro.

Cada cuánto revisar precios

No hay una frecuencia universal, pero sí un criterio: revisa cuando cambie tu costo de reposición, no cuando cambie el calendario.

Revisar "el primero de cada mes" es cómodo pero arbitrario. Si tu proveedor te subió el costo el día 8, tienes tres semanas vendiendo por debajo.

En la práctica funciona así:

Una cotización debe tener fecha de vencimiento explícita. "Este precio es válido hasta el día X" no es agresivo, es información. Te evita la conversación incómoda de tener que subir un precio ya dado.

El margen tiene que absorber el desfase

Entre que compras y que vendes pasa tiempo, y en ese tiempo el costo se mueve. Tu margen tiene que cubrir tres cosas distintas, no una:

  1. Tu ganancia real. Lo que efectivamente quieres ganar.
  2. Tus costos operativos. Transporte, empaque, comisiones de cobro, tiempo, pérdidas.
  3. El desfase. El movimiento de costo entre esta compra y la próxima.

Un margen que solo contempla lo primero está mal calculado. La mayoría de los negocios que "venden mucho y no cuadran" están en esa situación: confunden margen bruto con ganancia.

Ese tercer componente crece mientras más lento rote tu inventario. Un producto que tarda tres meses en venderse necesita más colchón que uno que sale en una semana. Precia distinto lo que rota distinto.

Cómo comunicar un cambio de precio

Aquí es donde muchos vendedores pierden clientes innecesariamente, no por el precio sino por la forma.

Actualiza el precio en la publicación, no en el chat. Que un cliente pregunte por algo publicado en cierto monto y le respondas otro es la peor versión posible. Se siente como un truco, aunque no lo sea. Si vas a sostener una publicación, sostén su precio; si no, actualízala.

No pidas disculpas ni des explicaciones largas. "El precio actualizado es X" basta. Una explicación extensa sobre la tasa y los costos suena a justificación y abre una negociación que no querías tener.

Sé consistente. Un cliente que ve precios que suben y bajan sin patrón deja de confiar en cualquier precio que le des. Es preferible un ajuste claro y sostenido que un vaivén.

Avisa a los clientes recurrentes. Si tienes gente que te compra seguido, un mensaje previo al ajuste vale mucho más que el ajuste sorpresa. No estás pidiendo permiso, estás dando respeto.

Descuentos: cuándo sí

Un descuento tiene que comprarte algo. Si no, es solo margen regalado.

Casos donde el descuento se paga solo:

Lo que casi nunca funciona es el descuento por insistencia. Si cedes ante quien regatea más, estás premiando el regateo y penalizando al cliente que aceptó tu precio. Ese cliente se entera, tarde o temprano.

Errores que se repiten

El precio de ayer. Sostener un precio porque ya lo dijiste, aunque el costo cambió. Cuesta caro y no compra lealtad.

Precio parejo para todo. Aplicar el mismo porcentaje a productos con rotación, riesgo y manejo distintos. Lo que rota lento y lo que rota rápido no se precian igual.

Ignorar los costos invisibles. Comisión de cobro, empaque, transporte, el tiempo que le dedicas. Si no están en el precio, salen de tu ganancia.

Competir solo por precio. Siempre va a haber alguien dispuesto a vender más barato, a veces porque calculó mal. Igualarlo es entrar en una carrera donde el premio es descapitalizarse primero.

Lo mínimo que deberías registrar

No hace falta un sistema. Hace falta que por cada producto sepas:

Con esas cuatro cosas puedes responder la única pregunta que importa: si vendo esto hoy a este precio, ¿puedo reponerlo y me queda ganancia?

Una hoja de cálculo alcanza. Lo que no alcanza es la memoria, porque la memoria guarda el costo de la compra que hiciste, no el de la que viene.

En resumen

Precia por reposición, no por historia. Ancla el cálculo en una referencia estable. Revisa cuando cambie el costo, no cuando cambie el mes. Y cuando ajustes, ajusta en la publicación y sin pedir perdón.

El objetivo no es vender más caro. Es seguir teniendo negocio dentro de seis meses.

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precios inflacion margen reposicion

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